lA EVALUACIÓN

De La ORDEN EDU / 1952 / 2007, de 29 de noviembre, por la que se regula la evaluación en la educación secundaria obligatoria en la Comunidad de Castilla y León, en su artículo 2 (carácter de la evaluación), destacamos los siguientes puntos:

     1. En la educación secundaria obligatoria la evaluación del proceso de aprendizaje de los alumnos será continua y diferenciada según las distintas materias del currículo.

     2. La evaluación tendrá un carácter formativo y orientador del proceso educativo, con la finalidad básica de analizar la correcta valoración del rendimiento escolar del alumno y proporcionar una información constante que permita introducir variaciones que puedan mejorarlo.

     3. Los profesores evaluarán a los alumnos teniendo en cuenta los objetivos específicos y los conocimientos adquiridos en cada una de las materias, según los criterios de evaluación establecidos en la norma que establece el currículo de la educación secundaria obligatoria en la Comunidad de Castilla y León y en las concreciones realizadas por los profesores en las programaciones didácticas. Los criterios de evaluación de las materias serán el referente fundamental para valorar tanto el grado de consecución de los objetivos como de adquisición de las competencias básicas.

 
 

Teniendo en cuenta lo expresado en esta ORDEN, a lo largo del curso se realizará  una evaluación continua de carácter formativo, para que la evaluación no le sirva sólo al profesor, sino también al alumno, en la medida en que le proporcione información sobre el estadio de su proceso de aprendizaje, sobre los errores que ha superado o los que debe corregir, y le motive para seguir progresando. De esta evaluación continua se aportará una nota al final de cada trimestre y al final de curso en las fechas fijadas a tal fin.

                    Para llevar a cabo esta evaluación continua, partiremos, en el caso de no conocer a los alumnos, de una evaluación inicial que realizaremos durante los primeros días de clase. Dirigida a los alumnos que inician la educación secundaria, esta evaluación nos servirá para diferenciar  los casos de debutantes completos de los que no lo son y tenerlo en cuenta posteriormente. Realizada a los alumnos que no conocemos de años anteriores, esta evaluación nos permitirá detectar dificultades, contenidos no del todo asimilados u objetivos que necesiten una revisión, para actuar en consecuencia.   

               El profesor dará al principio del curso una información comprensible al alumno sobre los contenidos mínimos exigidos, el método de evaluación y los criterios de calificación en los que se basará para evaluarlo. Posteriormente le mostrará sus pruebas corregidas y le explicará, si es necesario y siempre que él lo requiera, cuál es su situación dentro de su proceso de adquisición de las distintas competencias. Sólo así, con la información suficiente, la evaluación puede ser realmente formativa e implicar al alumno en su propio proceso de aprendizaje. En este mismo sentido, es recomendable proponer cada cierto tiempo ejercicios de auto-evaluación, con los que personalmente podrá comprobar sus deficiencias y sus progresos.

           Es evidente que para evaluar no basta  tener delante o asistir a la producción de un alumno, esta tarea requiere también una observación continua del profesor, ¿cómo, si no, tener en cuenta su actitud de iniciativa, su interés, su hábito de trabajo (si hace sus tareas, si las revisa incorporando las correcciones) y su disponibilidad comunicativa?

 
 

departamento de francés

 

évaluation

et critères de qualification

 

Se evaluarán las cuatro destrezas comunicativas (expresión oral y escrita, comprensión oral y escrita) de manera equilibrada mediante:

 ·  Controles escritos (es aconsejable uno por unidad) para evaluar la competencia lingüística y la expresión y comprensión escritas de los alumnos.

·  Ejercicios de comprensión oral que pueden incluirse o no en los controles escritos, basados en la escucha de un documento oral adaptado a cada nivel  y semejante a los trabajados en el manual.

·  Intervenciones orales de los alumnos en clase (individuales o preparadas en grupo), interacciones y práctica de la lectura, que permitirán ir evaluando la expresión oral del alumno de manera progresiva. Se relega para una situación especial (faltas reiteradas de asistencia, por ejemplo) el examen oral propiamente dicho, pues de lo que se trata es de que el alumno se comunique de manera relajada en la lengua que aprende, no de enfrentarlo a una prueba a veces angustiosa.

·  Ejercicios que el alumno hará en casa y que corregirá él mismo o un compañero en clase, o que el profesor le pedirá.

·  Controles escritos de lectura sobre relatos adaptados a cada nivel, realizados después de un tiempo considerado suficiente para esa lectura.

Participación del alumno en actividades diversas que se realicen en  el aula (pequeños proyectos, debates, juegos, concursos,...) o fuera del aula (visitas, espectáculos, conferencias,…)

 
   

 

CRITERIOS DE CALIFICACIÓN

Establecer unos criterios que funcionen de manera mecánica en la calificación de los distintos aspectos de un proceso de aprendizaje resulta poco menos que imposible. El profesor en su trato diario irá perfilando sobre cada alumno una apreciación que, apoyada en los procedimientos de evaluación, irá evolucionando hasta el último día de curso. Esta apreciación tendrá irremediablemente un componente subjetivo, pero con el establecimiento de unos criterios de calificación claros, este componente se verá supeditado a la aplicación de unos baremos objetivos e iguales para todos los alumnos.

          La calificación de ciertas pruebas, como controles gramaticales y de vocabulario, a base de transformación, sustitución, etc., no presentan mayor problema. Se tratará de decidir la calificación de cada pregunta de acuerdo con su grado de dificultad. Si el enunciado es claro, las posibilidades se reducirán a la apreciación de “correcto” o “incorrecto” y, en consecuencia, el procedimiento de calificación es casi mecánico.

         Pero para muchas otras pruebas la dificultad es patente y ese componente subjetivo puede aparecer. Se trata  de la calificación de la comprensión oral y escrita y, sobre todo, de la expresión escrita (cuando el alumno redacta) y de la expresión oral (cuando el alumno habla). Por eso, consideramos aconsejable atenerse a unos baremos de calificación establecidos con antelación.

         Para evaluar la comprensión oral, serán preguntas muy concretas que requieran una respuesta corta y concreta también. Se trata de evaluar la capacidad de entender, no la de expresarse, por lo tanto no se tendrán en cuenta o sólo mínimamente las faltas de ortografía y de morfosintaxis.

           Para evaluar la comprensión escrita, se harán preguntas sobre el contenido de un texto similar a los trabajados en clase. Las preguntas serán concretas y se procurará que el orden obedezca a la progresión del texto. Se trata de evaluar la capacidad de comprensión  del escrito, por lo que no se exigirá al alumno una expresión propia en su respuesta, aunque sí una respuesta acorde con la pregunta. La calificación dependerá del grado de dificultad de cada pregunta.

 

Para evaluar la expresión escrita, nos atendremos a los siguientes criterios:

 · Adéquation à la situation proposée ou respect des consignes

· Contenu : enchaînement, clarté, cohérence

· Compétence linguistique : morphosyntaxique, lexicale, ortographique

 Para evaluar la expresión oral, los criterios propuestos son los siguientes:

 ·  Prononctiation et intonation

·  Compétence morphosyntaxique

·  Compétence lexicale

·  Fluidité et richesse expressive

Por último, en la elaboración de pruebas escritas, en las que se puede evaluar más de una destreza, se tendrán en cuenta los siguientes criterios:

·  Representatividad: las preguntas serán representativas del programa y del trabajo realizado hasta el momento de la prueba.

·  Significación: las preguntas  tendrán como punto de referencia objetivos prioritarios y se ajustarán a los criterios de evaluación de la programación.

·  Variedad: se referirán a aspectos lo más diferenciados posible.

Claridad: los enunciados deben ser redactados sin equívocos, de tal manera que la dificultad no estribe en la comprensión del propio enunciado (aunque eso también forme parte de la comprensión escrita), sino en resolver la tarea propuesta.

 
 

CONCRECIÓN DE LOS CRITERIOS DE CALIFICACIÓN

         La nota correspondiente a cada evaluación (final de trimestre) y la nota final se basará  en las apreciaciones y calificaciones del profesor, obtenidas a través de los procedimientos de evaluación ya mencionados, y que se habrán ajustado a las pautas anteriormente propuestas. Cada profesor decide para sus grupos tanto el número y configuración de las pruebas como el porcentaje atribuido a esas pruebas en la nota trimestral o final. No obstante, cuando los distintos grupos de un mismo curso no sean atendidos por el mismo profesor, conviene acordar esos porcentajes para evitar una posible disparidad de criterios. Según esto llegamos al acuerdo en la valoración siguiente:

 

·  Pruebas o actividades en las que se evalúen  las 4 destrezas:

-        Expresión oral: sumará un 20% de la nota.

-        Expresión escrita

-        Comprensión oral

-        Compresión escrita

                    Sumarán un total del 50% de la nota

·  Actitud y trabajo diario: tareas, corrección de esas tareas, deberes, orden y corrección en el cuaderno de clase, uso del francés para comunicar en el aula, actitud, comportamiento e interés.

Sumará un total del 30% de la nota.

        Para  la evaluación final, las calificaciones de las evaluaciones periódicas no deben contar por igual. Parece lógico que en un  sistema de evaluación continua, el tramo final del proceso tenga más peso que los anteriores en una materia como la nuestra, en la que las adquisiciones y habilidades se van superponiendo  y relacionando. Por lo tanto, se descarta hacer una media aritmética de las notas trimestrales. Es el profesor el que, teniendo en cuenta factores y circunstancias diversas, decidirá la calificación final.

         No se harán pruebas de recuperación trimestrales, pero el profesor podrá incluir preguntas específicas en los controles de unidades, para aquellos alumnos que tengan notas negativas en controles anteriores, o exigirles tareas especiales orientadas a que alcancen los objetivos propuestos. Cada profesor decidirá si hace un examen de recuperación en junio y para qué alumnos.

           Cada profesor elaborará para sus grupos y calificará el examen extraordinario de septiembre, a menos que haya un acuerdo entre los profesores que comparten curso para elaborarlo conjuntamente. Será una prueba similar a las realizadas durante el curso y tendrá en cuenta los objetivos no superados. En el caso de la educación secundaria, estos objetivos figuran como indicadores de evaluación en el informe final del departamento para los alumnos que no superan la materia en junio, en el que también debe señalarse el grado de consecución de las competencias básicas relacionadas con la materia. Para la calificación, se podrán tener en cuenta las tareas exigidas que el profesor habrá consignado en ese mismo informe.